Primera visita:

En la primera visita con la psicóloga, se establece el primer contacto entre terapeuta y sujeto. Será necesario hacer una historia clínica del paciente. Esta primera visita consiste en hacer una evaluación del problema y/o situación expuesta por el/la paciente. En este punto, se determinarán qué pruebas psicológicas son necesarias para hacer un correcto diagnóstico del problema y un posible informe (si es requerido).

Propuesta de tratamiento:

Una vez se ha establecido el diagnóstico, se elaborará un plan de tratamiento que siempre será ADAPTADO a la situación particular de cada paciente. No hay dos sujetos iguales, ni dos tratamientos iguales. En este punto, es muy importante que el/la paciente entienda las causas que están originando el problema. La psicóloga le ayudará a ello en todo momento. Entender el origen del problema y aceptarlo es el primer paso para poder iniciar un tratamiento de éxito.

Orientación del tratamiento:

El tratamiento a seguir se basará en una orientación cognitivo-conductual. Esta orientación defiende los procesos cognitivos como desencadenantes del desarrollo, mantenimiento y modificación de la conducta. Todas las personas adquieren y desarrollan a través de procesos cognitivos, conductas y pautas de actuación. Dada la reciprocidad existente entre pensamiento, ambiente y conducta, el papel del terapeuta es evaluar los procesos cognitivos alterados que están dando lugar a conductas anómalas y, a partir de aquí, establecer experiencias de reaprendizaje que permitan establecer pensamientos, cogniciones, conductas y emociones vinculadas más constructivas y positivas que permitan al paciente solucionar el problema y mejorar su calidad de vida.

La terapia cognitivo-conductual está orientada al presente, se trabaja el funcionamiento y la situación actual del paciente. En casos realmente necesarios y con el fin de avanzar en la terapia psicológica, se utilizará medicación de manera muy puntual. Esta medicación no será administrada por la psicóloga sino por el especialista médico correspondiente. La medicación no debe ser la única solución, sino una ayuda en la terapia.

El fin último del tratamiento cognitivo-conductual es la resolución del problema y el aprendizaje por parte del paciente de técnicas que le permitan un correcto funcionamiento y, en consecuencia, una mejora en su calidad de vida. Así, se enfatiza el aprendizaje, la modificación de conducta, el entrenamiento de habilidades y el pensamiento positivo. El cambio juega un papel fundamental en la terapia.

Sesiones clínicas:

El número de sesiones es variable en función del problema a tratar y en función de cada paciente. Sin embargo, la terapia cognitivo-conductual es una terapia a corto plazo. Habitualmente, las sesiones de tratamiento son semanales o quincenales mientras que las visitas de seguimiento son mensuales.

En ocasiones, la psicóloga propondrá al paciente ejercicios para realizar en casa. Estos ejercicios se trabajarán en la siguiente sesión y ayudarán a extender el trabajo realizado con la terapeuta en consulta a otros ámbitos de la vida cotidiana del paciente. Por tanto, la terapia implica una participación activa y una implicación total por parte del paciente.

Mi psicóloga:

La psicóloga no debe ser para el/la paciente una persona extraña. Hay que pensar que es una persona con quien se va a hablar de temas privados e íntimos que quizá nunca hayamos abordado antes con nadie. Esto no debe suponer un problema. La relación terapeuta-paciente debe ser una relación de colaboración y de trabajo conjunto con una meta común. Su ayuda no debe entenderse como un ataque, sino como una invitación al cambio y a la reflexión. La psicóloga aportará un enfoque didáctico, una guía que ayude al paciente a encontrar respuestas concretas a su problema concreto.

Sesiones de seguimiento:

El tratamiento no acaba de manera brusca. La terapia cognitivo-conductual busca dar al paciente los recursos suficientes para hacer frente a su problema y las herramientas necesarias para su correcta solución. Es por ello por lo que la psicóloga fomentará la independencia del paciente mediante el aprendizaje por parte de éste de pautas y de técnicas que le permitan un correcto funcionamiento y, en consecuencia, una mejora en su calidad de vida.

“La psicóloga me llevará de la mano en todo el camino que supone el tratamiento, me orientará, me ayudará y me enseñará. Pero, llegará un momento del camino en que estaré preparado/a para seguir solo/a y ella me soltará la mano. No es un abandono, quiere decir que estoy preparado/a.”